Seguramente alguna vez te has preguntado cómo es posible que un pájaro pueda quedarse dormido en una rama fina, balanceada por el viento, sin perder el equilibrio y acabar en el suelo. La respuesta no es que tengan un equilibrio sobrehumano, sino que poseen un mecanismo biológico automático e infalible.
El "freno" automático de las patas
Los pájaros tienen un sistema de seguridad llamado mecanismo de cierre de tendones. A diferencia de los humanos, que tenemos que hacer esfuerzo muscular para apretar el puño, para un pájaro lo natural es que su garra esté cerrada.
Tendón flexor: Es un cable biológico que recorre la pata desde la pierna hasta los dedos.
Bloqueo por peso: Cuando el pájaro se posa y dobla las patas, su propio peso tira de ese tendón. Al tensarse, el tendón obliga a los dedos a cerrarse con fuerza alrededor de la rama.
Posición de descanso: Para el pájaro, estar "agarrado" no requiere ningún esfuerzo muscular; es su posición de reposo. Para soltarse, el pájaro tiene que ponerse de pie voluntariamente para destensar el tendón.
Dormir con medio cerebro despierto
Además del agarre físico, los pájaros tienen una técnica increíble para no caerse ni ser sorprendidos por depredadores: el sueño unihemisférico.
Muchos pájaros pueden dormir manteniendo una mitad del cerebro despierta mientras la otra descansa. Esto les permite:
Mantener un ojo abierto (literalmente) para vigilar el entorno.
Controlar el tono muscular mínimo necesario para mantener la postura erguida sobre la rama.
Un centro de gravedad perfecto
La anatomía de las aves está diseñada para la estabilidad. Su centro de gravedad está situado muy bajo, justo entre las alas y las patas. Esto hace que, incluso si hay una ráfaga de viento, su cuerpo actúe como un tentempié, volviendo siempre a la posición vertical sin esfuerzo.
Implicaciones biológicas y evolutivas
Desde una perspectiva de eficiencia biológica, este sistema es una joya de la evolución. Permite al animal ahorrar energía crítica durante la noche, ya que no gasta calorías en "sujetarse". Es un diseño de ingeniería natural que garantiza la supervivencia en un entorno tan inestable como la copa de un árbol.
Fuentes: Estudios de ornitología y anatomía comparada de aves.
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Comentarios
"La respuesta es simple: esa fuerza de sujección no le cuesta ningún esfuerzo, pues en sus patas existen unos tendones especiales que les permiten agarrarse al posarse, evitando que pierdan el equilibrio y se precipiten al suelo.
Su funcionamiento es el siguiente:
El tendón flexor del muslo discurre hacia abajo, por encima de la rodilla, en dirección al tobillo y, rodeando esa articulación, también hacia la parte inferior de los dedos de las patas. Así, cuando la rodilla está flexionada, este particular recorrido muscular causa que las garras se cierren. Y para flexionar las rodillas basta el peso del propio animal. Así, sin más.
En contrapartida, cuando el ave quiere abandonar la rama, se ve obligada a estirarse contra su peso corporal para librarse de la presa y poder emprender el vuelo, pero eso es lo de menos."
"Porque su masa es insuficiente para vencer la flexibilidad de la rama donde están apoyados"
...¡y a ver quién le dice que no es cierto!
XD
Estoy sufriendo una avalancha de trabajo muy importante por lo que tengo que bajar un poco el ritmo del blog para poder seguirlo yo mismo!