¿Por qué los patos no hacen eco?


Durante muchísimos años, la gente creía que los patos tenían un superpoder extraño: que sus "cuacs" eran mágicos y no producían eco. Esta idea se hizo tan famosa que un científico llamado Trevor Cox, experto en sonido, decidió investigar si era verdad usando a una pata llamada Daisy.

El experimento del profesor Cox

Para salir de dudas, el profesor llevó a la pata Daisy a varios sitios:

  1. En una habitación especial: Primero la puso en una sala con paredes que hacían que cualquier sonido rebotara muchísimo. Cuando Daisy graznó, ¡sorpresa!, sí se escuchó un eco, aunque era un poco débil y raro.

  2. En una sala de conciertos: Aquí vino el misterio. En un lugar donde la voz de un cantante se oye por todas partes, el "cuac" de Daisy no parecía devolver ningún eco. ¿Por qué?

El secreto está en cómo suena un "cuac"

Después de grabar al pato y analizar el sonido en su ordenador, el profesor descubrió que no hay magia, sino un truco de nuestros oídos y del propio sonido del pato:

  • El sonido se desvanece: El graznido de un pato empieza muy fuerte y baja de volumen muy rápido, casi como si se "apagara" poco a poco.

  • El eco se camufla: Cuando el sonido rebota en una pared y vuelve a nosotros (el eco), se mezcla con el final del propio graznido. Como el "cuac" y su eco suenan casi igual y ocurren muy seguidos, nuestro cerebro se confunde y no es capaz de distinguirlos.

  • Frecuencias difíciles: El tipo de sonido que hace el pato tiene unas ondas que el oído humano no capta muy bien cuando rebotan desde lejos.

Conclusión: ¡Sí hay eco!

Los patos no rompen las leyes de la física. Su sonido rebota como cualquier otro, pero debido a que el "cuac" es corto y desaparece de una forma especial, a los humanos nos cuesta mucho darnos cuenta de que el eco está ahí. Es como un camuflaje sonoro.

Fuentes: Estudio del Centro de Investigación Acústica de la Universidad de Salford.


Comentarios

Publicador ha dicho que…
Euh... falso. Leyenda urbana (o campestre, en este caso). Los patos hacen eco como todo bicho viviente. (Bueno, hay una cierta indeterminación: si un pato grazna en una laguna desierta... ¿hace ruido?)

Filosofías aparte, por lo visto en diversos sitios sí que hace eco, pero al parecer es difícil detectarlo. Según curioso pero inútil, esto puede ser debido a que el graznido de un pato es un sonido muy gradual.
Anónimo ha dicho que…
Por aquello de llevarle la contraria a jirodino, y asi hacer esto 1 poco más interesante aporto la versión contraria (si bien ya la menciona el esu ultima parte:
" Para entender este fenómeno hay que tener en cuenta dos aspectos: por un lado que el eco nos permite escuchar un sonido que acabamos de producir debido a que rebota contra un obstáculo que debe estar, como mínimo, a diecisiete metros del emisor. Por otro lado, que las ondas sonoras se desplazan por diferentes medios como el aire y que ahí nuestro oído es capaz de apreciar longitudes de onda que están entre los 16 y los 20.000 ciclos. Los sonidos que están por encima de esta cota sólo son audibles para ciertos animales como los murciélagos y los delfines. En este contexto, la teoría más probable es que los patos emiten su reclamo en una frecuencia específica audible para el hombre pero cuyo espectro sufre una debilitación sustancial al rebotar en un sólido siendo desplazado a una cota diferente inaudible para el ser humano"
Otra explicación que me he encontrado por ahí es que:
"los patos tienen cuerdas vocales , pero en su estructura muscular se encuentra una fibra transversa que actúa como el pedal de un piano, cuando se produce el sonido la vibración es apagada y ensordece la honda.
Dicen que esa estructura de vocalización la tenían muchos animales en la prehistoria para protegerse de algunos depredadores incapaz de oír sonidos con baja vibración."
No se si acertaré o no pero por lo menos le aportamos algo de debate al temilla no? ;D
Anónimo ha dicho que…
Hola!

Como era una pregunta trampa, en realidad habéis acertado los dos XDD